El bloque que se agarra de lado: la historia de Pix Brix
Un bloque de juguete que en vez de ensartarse hacia arriba se engancha con sus vecinos por los costados. Un cambio de geometría chiquito, una patente, y un Kickstarter que cancelaron justo cuando les empezó a ir bien.

Hay un bloque de juguete que se arma al revés que todos los demás. En vez de ensartarse hacia arriba sobre una base, se engancha de lado con sus vecinos. Suena a un detalle menor y en realidad cambia todo lo que se puede construir con él.
Se llama Pix Brix, y vale la pena mirarlo de cerca.
El problema con los bloques de toda la vida
Un bloque clásico tiene botones arriba y huecos abajo. Esa es toda su gracia y también todo su límite: solo se conecta hacia arriba y hacia abajo. Si pones dos piezas una junto a la otra sin nada que las una por debajo, no pasa nada. Se quedan ahí sueltas.
Para arte pixelado eso es un problema serio. Un dibujo de píxeles es una cuadrícula plana de una sola capa: cientos de piezas chiquitas, todas al mismo nivel. Sin algo que las sostenga, lo que tienes es un montón de confeti caro.
La solución de siempre fue la placa base: esa plancha llena de botones donde vas encajando todo. Funciona, pero te amarra. El dibujo pesa, no se puede colgar sin el armazón, y no puedes hacer nada que no quepa en el rectángulo de la placa.
La patente de Pix Brix lo dice con sus palabras: los bloques sueltos
pueden desplazarse, girar o salirse de su lugar.
Qué hicieron distinto
La idea es sencilla de contar: cada bloque agarra a los de al lado.
En las caras laterales de la pieza hay unas salientes con forma de gancho. La patente las describe como un pilar que sale de la cara, con una base que corre a lo largo y un voladizo que se dobla hacia atrás. Entre ese voladizo y la cara del bloque queda un hueco.
Cada cara tiene dos de esas salientes: una al centro y otra a un lado.
Cuando juntas dos piezas, el gancho lateral de una entra en el hueco de la saliente central de la otra, y al mismo tiempo el gancho central de la primera entra en el hueco lateral de la segunda. Se enganchan mutuamente. No se empujan una contra otra: se deslizan de lado hasta trabarse.
De ahí viene lo que la marca llama slide + stack: deslizar y apilar.
El resultado es que un dibujo plano se sostiene solo. Sin placa base, sin pegamento, sin plancharlo, sin mojarlo. Se arma sobre la mesa, se levanta entero y se cuelga en la pared.
Y como el agarre es por los costados, no solo se conectan en vertical y horizontal: también en diagonal, cosa que con botones y huecos no se puede.
Lo que eso te deja hacer
- Dibujos planos que se sostienen sin nada atrás
- Figuras en tres dimensiones, porque arriba también lleva su botón y su hueco
- Diagonales de verdad, no escaleritas sueltas
- Deshacer y rearmar las veces que quieras, porque nada está pegado
La pieza de arriba, por cierto, sigue siendo la de siempre: un inserto arriba y una cavidad abajo. Por eso son compatibles con LEGO y Mega Construx. Lo nuevo está en los costados.
La historia
La empresa es Pix Brix, LLC, registrada el 1 de septiembre de 2016 en Mesa, Arizona. Es un asunto de familia: en los registros aparecen Elijah, Kevin y Joshua Dumphy, además de un fideicomiso familiar con el mismo apellido.
El inventor que firma la patente es Joshua Dumphy, que en la empresa aparece como director de arte. Tiene sentido: el bloque no lo pensó un ingeniero buscando un mecanismo, lo pensó alguien que quería hacer dibujos.
La cronología queda así:
- 18 de agosto de 2016 — se presenta la solicitud de patente de diseño. Es la fecha de prioridad, o sea el día desde el que cuenta la invención
- 1 de septiembre de 2016 — se registra la empresa, dos semanas después
- 29 de diciembre de 2017 — se presenta la patente de utilidad, la que protege el mecanismo
- 2018 — se presentan en la Toy Fair de Nueva York
- 29 de octubre de 2019 — se concede la patente de utilidad, número 10,456,702
La patente vence alrededor de 2036.
El Kickstarter que cancelaron
Este es el pedazo que más me gusta de la historia.
Lanzaron una campaña en Kickstarter pidiendo 12,000 dólares. Les fue regular: juntaron 5,093 dólares de 63 personas, un 42% de la meta, con faltando todavía unos días.
Y entonces la cancelaron ellos mismos. El aviso que publicaron dice:
Debido a desarrollos recientes y al interés en Pix Brix desde fuera de Kickstarter, estamos cancelando nuestra campaña.
Traducido: les llegó algo mejor por otro lado. Una campaña que por los números parecía ir a fracasar terminó siendo irrelevante porque el producto ya había encontrado su camino sin ella.
Hubo otro tropiezo en el camino: anunciaron un sorteo entre quienes apoyaran y dos días después tuvieron que echarse para atrás, porque Kickstarter les avisó que no se podía durante la campaña.
Dónde están hoy
- 32 colores, repartidos en tres paletas: oscura, media y clara
- Botes a granel de 250 a 6,000 piezas
- Una Serie Artista con cuadros famosos: la Mona Lisa, El Grito, La noche estrellada
- Licencias de Street Fighter, Wild Kratts y Star Stable
- Una herramienta llamada Photo Pixelator que agarra tu foto, la pixelea y te dice qué piezas necesitas
- Una pinza para separar bloques, que en la patente viene descrita como block tool
- Certificación como juguete STEM/STEAM
Lo que me llevo
Lo que me parece admirable no es la complejidad. Es lo contrario.
Alguien miró un bloque de juguete que lleva décadas igual, se dio cuenta de que la limitación no estaba en la pieza sino en por dónde se agarra, y movió la conexión de arriba hacia los lados. Nada más. Ni materiales nuevos, ni electrónica, ni una app que resuelva lo que el objeto no puede.
Un cambio de geometría, y de pronto el juguete hace cosas que antes no.